sábado, 7 de diciembre de 2013

“Legalidad sin libertad” en respuesta a José Mª Asencio Mellado

El pasado 26 de noviembre se publicó en un medio digital un artículo de opinión titulado “Libertad y legalidad”, firmado por José Mª Asencio Mellado, profesor de Derecho en la Universidad de Alicante. Y si bien coincidimos con algunas de las consideraciones del artículo, los miembros del Frente Estudiantil Universitario (FEU) hemos considerado este comunicado necesario para mitigar la falta de comprensión que refleja el señor Asencio en él.
El artículo en cuestión hace referencia a una acción realizada por los estudiantes de la UA, y coordinada por el FEU: el cierre del Rectorado de la Universidad. En primer lugar, las exigencias que pusimos sobre la mesa -brillantemente ausentes en su artículo- fueron varias: A corto plazo, reducción de las tasas universitarias, creación de un fondo para becas de estudiantes, gratuidad del curso de idiomas B1 -obligatorio para obtener el título-, y el reconocimiento del derecho a huelga de los estudiantes. A largo plazo, además, se pasaría por la gratuidad de la Universidad.
Ahora bien, abordando el artículo, hay varias cosas que comenta el señor Asencio que consideramos relevantes. Así afirma que: “estamos en un país democrático regulado por leyes a las que todos sin excepción debemos someternos”, que “lo auténticamente democrático es comportarse con arreglo a la ley cuando la misma es fruto de decisiones adoptadas en un Parlamento elegido por los ciudadanos” o que “es la ley la que debe regir una sociedad democrática.
Sería casi imposible intentar negar afirmaciones tan rotundas, pero también llama la atención que a pesar de tales afirmaciones hay un clima generalizado de impunidad entre personajes de la esfera política, policial y financiera de nuestro país, tenemos un gobierno que en la práctica funciona como un gestor de los dictados del FMI, y a su vez unas instituciones que respetan la ley dependiendo de si ésta les es favorable o no. El artículo al que respondemos obvia mediante abstracciones el papel ideológico de las leyes, y haciendo gala del positivismo metodológico más reaccionario, pretende criminalizar nuestra acción, reduciéndola a un mero acto de gamberrismo, desproveyéndola de toda intencionalidad política.

En ese sentido, no negaremos que nuestro encierro fuese ilegal, como tampoco negaremos que lo fueron en su día las luchas por el sufragio universal, por el derecho de manifestación, o por los derechos civiles de los ciudadanos negros en Estados Unidos. Fueron por entonces las acciones políticas de desobediencia las que en última instancia trajeron cambios democráticos. Igualmente nuestra acción fue pacífica, con reivindicaciones de aplicación universal, y planteada como una válvula de seguridad democrática cuando las propias leyes -y sus defensores, como el señor Asencio conducen a la mayor consecuencia antidemocrática: el sometimiento de los intereses de todo un país -y así mismo, de sus estudiantes- a los dictados de los poderes financieros. En este contexto, los más antidemocráticos no son los que desobedecen la ley respetando a quienes reivindican derechos sociales, sino aquellos que piden aplicar leyes represivas con firmeza para intentar acallar un conflicto que el propio sistema ha producido.

Por supuesto que el día del encierro hubo gastos en la administración de la Universidad, o funcionarios que no trabajaron, porque ésa es nuestra herramienta política, ésa es nuestra forma de presionar a la Administración para hacer valer las reivindicaciones de los estudiantes de la UA. Es obvio que los estudiantes nos encontramos ante una situación crítica nunca antes vivida: la situación de precariedad del estudiantado, la de la privatización progresiva de todos los aspectos accesorios de la Universidad, la de ausencia total de voluntad de la Administración por el diálogo más allá del proyecto neoliberal. Es ésta situación la que nos empuja a actuar, porque al condicionar la Universidad, es la legitimidad del sistema económico y político la que está en cuestión, y no la de los movimientos sociales que defienden una Universidad Pública.

La intención del FEU y la de todos los que participamos en esas siglas, es, en última instancia, la implantación de un sistema universitario público, Gratuito, y de Calidad en la UA. Pretendemos así mismo ser la cara visible de todo profesor y estudiante que comparta esta visión. Nuestra lucha es, más allá de lo dicho por el señor Asencio, la lucha por la radicalidad democrática dentro de la UA. La lucha por que todos los estudiantes puedan sentirse representados por su universidad. La lucha por una universidad gestionada socialmente en contraposición a otra cuya administración ha sido dominada a base de reformas ya desde el Informe Bricall hasta el Plan Bolonia. Estando todas estas medidas encaminadas a la EU2015.
Por último, queremos expresar nuestra más sincera solidaridad con los compañeros estudiantes de la UMH de Elche, que pese a encontrarse en unas condiciones de fuerte represión consiguen reunir fuerzas para seguir movilizándose.

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